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jueves, 31 de mayo de 2012

Momentos memorables

Toca mañana la primera prueba evaluativa: una presentación de unos 3 minutos donde cada alumno debe mostrar lo más valioso del conocimiento que ha investigado sobre su tema a lo largo de la semana.

Es todo un reto, la verdad y muchos alumnos no están acostumbrados a exigirse a este nivel en sus presentaciones académicas. Justo hoy desayuné con Abraham, un alumno que tuve al año pasado y me dijo que lo más valioso de mi curso para él había sido la parte de las presentaciones. Sigue usando PREZI y me asegura que le está reportando bastante éxito. No es un motivo de alegría para mí, pues me gustaría que mi curso dejara en la memoria herencias menos pragmáticas que la habilidad de usar determinada tecnología de comunicación académica. Pero, en fin, me queda el consuelo de saber que el tiempo que invertimos en ello da sus frutos en la vida futura de los chavos.

Hoy intenté mostrar en clase modelos diferentes de buena oratoria, tan variopintos como energía apretada de Hitler, el blues emocional de Martin Luther King y el estilo cool de Obama. Rematamos la faena con un excelente orador académico, Ken Robinson, que sigue a pie juntillas el lema del neoclasicismo: "prodesse et delectare" (enseñar divirtiendo). Humor inglés, además, que tenía a los alumnos tan atentos como doblados de la risa. Aquí posteo una segunda conferencia de él, que inicia con una alusión a la plática que pusimos en clase sobre la importancia de la creatividad en la educación.



En cualquier caso, lo más memorable que sucedió hoy es que, por primera vez desde que imparto este curso, los alumnos (los del grupo 3) me pidieron ahorrarnos la pausa para poder seguir teniendo clase. Eso para cualquier profesor, además de una sorpresa, es un enorme logro, no tanto porque muestre el interés de los alumnos en la clase, pues todos sabemos que el interés es ave de primavera que cambia fácilmente de cielo. No. Es un enorme logro porque revela que los alumnos se sienten agusto en clase. Ellos no imaginan cuánto se lo agradezco.

Exposición oral: prueba de evaluación del primer parcial

Tempus fugit, decían los latinos, "el tiempo se escapa". Y este arranque melancólico se debe a que mañana ya cerramos el primer parcial. Lo hacemos con una rueda de exposiciones orales donde los alumnos deben explicar, con el apoyo de una presentación en PREZI, lo más valioso de su investigación sobre el tema que eligieron. Algo así como los "high lights" del conocimiento sobre el tema, es decir, el estado de la cuestión.

Es todo un arte exponer bien. Hace falta haber investigado con profundidad y haber tenido el talento de encontrar datos valiosos (investigaciones, teorías, casos emblemáticos, controversias, aplicaciones de ese conocimiento, etc). Hace falta, también, una fina capacidad de síntesis pues cada alumno sólo cuenta con 3 minutos para su presentación. Hay que ir al grano sin resultar inconexos. Hay que crear un sentido, una lógica a esa secuencia de información. Y, además, hay que hacerlo en esa nueva tecnología de PREZI, de naturaleza más cinematográfica y conceptual.

Pero lo que en verdad marca la diferencia es la capacidad de cada alumno para comunicarse con el público. Los nervios y la falta de experiencia vana jugar en contra de muchos alumnos. Y su capacidad para conectarse emocionalmente con el tema que explican resultará clave. Es decir: necesitan pasión como oradores. Y necesitan adecuar esa pasión al estilo oratorio que cada quien tiene, ya sea enérgico o íntimo, profesoril o neurótico. Cada quien debe encontrarse como orador, sentir quién puede llegar a ser encima de un escenario, frente al público.

¿Cómo evaluar su pericia? Siempre me siento inseguro a la hora de juzgar una presentación. Pero con el tiempo he llegado a estos criterios: